He aqui la entrevista a Fernando Encina. El ex jota, Presidente del CECSO, se confiesa. ¿Porqué se salió del partido? ¿Qué opina de su desempeño en el CECSO? ¿Proletario o no proletario? Enterate de todo AQUÍ.
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Atentamente
Equipo Wikisociales
Miercoles, 23 de Septiembre 2009
La primera pregunta es una pregunta de opinión académica, personal, y dice: Desde tu perspectiva de estudiante pronto a egresar ¿está formando Sociales profesionales que sean capaces de responder a las demandas nacionales?
A ver, yo creo que para responder esta pregunta, habría que entrar a definir qué vamos a entender por necesidades nacionales, qué vamos a entender por –cómo se ocupa mucho en el discurso tradicional de los estudiantes y de grupos de izquierda en particular-, esto del desarrollo país. Si es que entendemos que el desarrollo país es el que actualmente existe, pese a lo que nosotros queramos, es decir el desarrollo de la sociedad de mercado, digamos; el desarrollo de competencia entre las empresas por cooptar consumidores, poder fortalecer las lógicas de la producción privada… sí, esta universidad genera profesionales para responder a las necesidades y demandas del país.
Ahora, si es que vamos a entrar a comprender las necesidades del país, el desarrollo país… en realidad yo diría las necesidades del país en tanto necesidades del pueblo, como diferentes a las que hoy están instituidas, como la necesidad de dotar orgánicamente al pueblo; la necesidad del cambio de ciertas ideas que sustentan las ideas actuales… No, la respuesta es negativa. La universidad sigue las lógicas que impone el Estado, es imposible pensar que no va a ser así, y la política del Estado está dirigida al fortalecimiento del Mercado. En tanto, eso sea así, la respuesta puede ser sí o no dependiendo de lo que se entienda por desarrollo país.
¿Cuál crees tú que sería la proyección de los profesionales de la Chile?
Yo apostaría a que sea un espacio de formación de sujetos críticos, que ellos sean capaces de poner en tela de juicio cuál es la dirección de las disciplinas que se imparten, cuestionar sus propias disciplinas, cuestionar su lugar en la practica social. Pero sabemos que no es la lógica que opera. De hecho, sabemos que hoy en día esta en juego la profundización de la lógica mercantil, todo lo que tiene que ver con el MESESUP, la Reforma de Pregrado, que aspira a consolidar una forma particular de concebir profesionales, apunta a que esos profesionales sean capaces de encajar bien en el engranaje sin elaborar cuestionamientos a esta maquinaria.
Las siguientes preguntas se relacionan con la evaluación de la gestión política del CECSO y tú en particular como presidente. La primera pregunta es: ¿en qué posición crees que quedaron, por un lado, las autoridades actuales de la facultad y de las carreras y, por otro lado, nosotros mismos los estudiantes después de la toma del año pasado?
Antes de responder precisamente la pregunta, creo que es necesario dar la reflexión respecto a lo que fue el proceso de movilización del año pasado, que decantó en la toma del campus Juan Gómez Millas. Yo creo que la lucha en contra de la forma de financiamiento -convenios de desempeño- es, hasta el día de hoy y fue en ese momento, una movilización sumamente necesaria. De alguna forma esta nueva lógica de financiamiento viene a coronar toda una serie de legislaciones previas que hemos podido vivir en nuestra vida en la universidad. Al menos yo llevo 5 años acá y he podido ver cómo, al menos desde la ley de acreditación hasta ahora, todo ha sido un entramado bastante coherente como modelo de universidad en todos sus frentes, tanto en el crecimiento como en la producción misma en la institución universitaria.
Por lo tanto, no se trata de deslegitimar la lucha política que hubo tras la movilización, o que en algún momento se pensó que tendría la movilización y luego vimos que no fue así, sino que en la movilización misma instalar ciertos cuestionamientos. Yo creo que para haber emprendido un proceso de movilización, la conducción de aquel tiempo debió haber articulado un escenario previo de alianzas mínimas con los académicos y funcionarios, articular a la comunidad como bloque en contra de esta nueva política de financiamiento hacia las universidades; eso hoy sabemos que no fue así, primer error. Segundo error, claramente de conducción, fue la inorganicidad que pudimos ver desde el principio de la toma hasta el final, que tuvo que ver en un principio con la inexistencia de un petitorio y tuvo que ver a fin de cuentas con, al final de la movilización, con las facultades que se subían y bajaban sin mayor organicidad y que terminó en situaciones bastante lamentables como fue, por ejemplo, lo que pasó en la fachada de la Facultad de Ciencias Sociales, ya como máximo hito del quiebre del movimiento.
Respecto de Sociales mismo y del lugar de las autoridades y de los estudiantes, yo creo que dada la poca planificación en torno a las pocas alianzas previas necesarias, el cuerpo académico se plegó a la autoridad, en su mayoría. Si bien algunos profesores solidarizaron con la demanda política que había detrás de todo esto, y participaron algunos en nuestras asambleas, la mayoría de ellos se cuadró a decanato y sabemos cuál es la posición de decanato respecto del tema. Era una cosa que pocas veces había visto, por lo demás, que decanato tuviese tanta capacidad de generar cohesión en el estamento académico.
Y, claro, los estudiantes por otro lado, comenzamos con bastante unidad, creo yo, había un sentido bastante unánime que era motivo de movilización este tema, pero luego terminamos con el que a mi juicio fue un fracaso de la dirigencia porque estudiantes habían, bases habían, terminamos absolutamente desintegrados y en el escenario que nosotros ya comenzados a elevar la propuesta que este año es lo que hemos intentado llevar a la practica y de ahí fortalecer aquellos nexos que fueron rotos con la movilización del año pasado.
La desintegración no sólo fue a nivel estudiantil, sino también a nivel de la comunidad local y la rearticulación de esta disgregación es una tarea que no se logra en un año de gestión ni mucho menos, sino que, como sabemos, fruto del trabajo constante de una comunidad que en algún momento deberá apostar a configurarse como un solo grupo que unitariamente de peleas de mayor alcance. Hoy en el estado en que nos encontramos, distintas políticas son pocas, si queremos que sean mayores sabemos cuál es el camino y ese es al menos el que nosotros hemos decidido tomar y que, con mayor o menor dificultad, hemos intentado llevar adelante este año.
¿Pero cómo ves las relaciones hoy en día? ¿Todavía hay algo de ese quiebre entre los estamentos? ¿Existe una posibilidad de subsanar las diferencias en existieron en su minuto? ¿Ha habido intentos o no? ¿Cómo ves esas relaciones actualmente?
A ver, yo creo que hay que entender que al interior de cada uno de los departamentos de esta facultad existen diferencias hoy en día bastante irreconciliables. Sabemos que no son eternamente irreconciliables pero que hoy lo son, y lo son por diversos temas, pugnas de poder de mayor o menos alcance.
Tu pregunta va más bien a las formas de relación ente los estamentos y cómo es posible avanzar en eso. Yo creo que parte de lo que podemos hacer en este primer momento de “recuperación” luego del año pasado, es apostar a encontrar lugares de convergencia en la discusión respecto a lo que nos cruza a los tres estamentos en la actualidad, como situaciones concretas, es decir, condiciones de trabajo en la universidad, temas de plus académico y funcionario, condiciones de la vida estudiantil en términos materiales también, del despliegue de la vida cotidiana en esta institución, de la forma en que nosotros nos aproximamos a la institución o las formas de ingresar a ella a través de un financiamiento que precariza a nuestras familias, etcétera. Toda una serie de problemáticas que cruzan a los tres estamentos y que en base a sus discusiones es posible ir rearticulando la unidad necesaria. Yo no creo que la unidad sea una cosa espontánea, es un trabajo sostenido que será desde la demanda más material.
Yo creo que es instalar temas, conversar en la comunidad.
¿Qué opinas sobre la actual participación socio-política de sociales?
Primer lugar, yo creo que hay que reconocer que la apatía y poca participación es una condición del periodo. Partir de ese análisis, y que operan ambas, si no en todas, en la gran mayoría de los espacios de la sociedad actual. A ver, esto no implica asumir esta realidad con pasividad, no es que nos vamos a conformar con ello, sino todo lo contrario: se instala la necesidad de asumir como tarea la transformación del estado de cosas.
¿Cuál es el estado actual de cosas?
El estado actual de cosas es fundamentalmente apatía y despolitización respecto a los temas que inciden en el quehacer de las instituciones, en este caso, nuestra facultad y universidad, es decir, un desinterés por la política universitaria. Ahora, repito, no es una particularidad de sociales, ni una particularidad de la universidad de Chile, es una condición de la sociedad actual. Algunas personas, y lo he escuchado últimamente, sostienen y han sostenido desde que recuerdo que sociales está en crisis por la baja participación, por el desinterés.
Ahora, sin querer negar esta crisis generalizada e histórica del movimiento social, creo que es importante advertir que el estado de participación en sociales es comparativamente alto, al menos respecto a las demás facultades que componen la universidad. Es cosa que miremos para el lado, en el campus Juan Gómez Millas. En este campus existen diferentes formas de organización a diferencia de otras facultades que más han dificultado la participación que lo que la han motivado. Por suerte en Sociales tenemos una forma orgánica, aun teniendo determinada problemáticas, se presta para cierta participación y cierta apertura de espacios para que los estudiantes, más allá de los temas propios de la política, puedan participar. De la política entendiéndola como la política más dura, la política universitaria como se entiende hoy día.
Yo creo que en sociales hay compañeros organizados en colectivos de distinto tipo: académicos, políticos, sociales de distinto tipo… comunicacionales como wikisociales, etcétera; cuestión que no sucede en todos los lados, primero que todo. Y repito, no es un análisis autocomplaciente, sino asumir cuál es nuestra verdadera condición, sin fatalismos tampoco, para poder perspectivar un trabajo desde lo que hoy día hay.
¿Qué es para ti un estado de participación adecuada? ¿Es ver a todos los delegados trabajando, ver una estructura bien articulada, o es ver mucha gente participando en las asambleas, o es ver muchas pequeñas organizaciones sembradas por todos lados, o es ver a todo el mundo carreteando? ¿Qué es para ti la imagen de una facultad, de una comunidad participativa?
A ver, es que yo creo que pensar cuál es la forma de participación ideal no corresponde a pensar las cosas desde unas condiciones objetivas determinadas, en un periodo determinado, histórico, digamos. Para mí, por ejemplo, desde mi condición de ex –militante comunista, sosteniendo mi posición de comunista, la participación y la articulación a través de un puño único, por decirlo así, es fundamental. Pero, ciertamente, eso no es reflejo hoy día de las condiciones en que nos insertamos. Hoy día la participación es más bien disgregada, y aún así es poca.
Yo creo que esto no es negativo, de hecho, es positivo, que surjan cada vez más organizaciones pequeñas, de diverso tipo, con diversos intereses, que lleven trabajos acá a partir de sus diferentes formas de interpretación de la realidad y de las necesidades que ésta impone, digamos.
Para responder tu pregunta, es un poco todo lo que dijiste. Una organización con delegados, con mucha gente participando en asambleas, es una organización que acepta la diversidad de los intereses en diversas formas de organización. Es todo eso, pero asumiendo que ese estado ideal no es más que una idea. Es como lo plantea uno de los importantes líderes revolucionarios de la historia: ojala en algún momento aquel grupo de avanzada, en términos políticos, de la clase trabajadora, con la clase fueran un solo grupo. Ahora, en lo concreto, no todo el mundo va a tener interés en participar en las cosas que uno puede proponer o que ellos mismos…. ¿si? No todo el mundo va a tener un interés espontáneo por levantar y construir organización. Por eso es necesaria la dirigencia, entre otras cosas.
Siguiendo con lo anterior, ¿qué opinas de las relaciones entre carreras a nivel estudiantil?
También, yo creo, es necesario hacer un poco de historia. Hace unos años, pocos años, no existían centros de estudiantes por carrera. Hace un poco menos tiempo que aquello, de hecho el año pasado, existían centros de estudiantes por carrera, en casi todas las carreras, pero no tenían ninguna forma de vinculo orgánico, no tenían ningún tipo de coordinación entre ellas, ni menos se planteaban una planificación conjunta para las discusiones políticas o para cualquier tipo de trabajo en general.
Hoy día lo que tenemos son centros de estudiantes por carrera, en cada una de las cuatro carreras de nuestra facultad; tenemos coordinación entre ellas, parte de lo que hemos intentado hacer durante todo el año y que no nos funcionó como quisimos el primer semestre y que sí está funcionando el segundo semestre, es crear una coordinación del CECSO con los centros de estudiantes por carrera, para poder dar la discusión política de forma ordenada y planificada, así lo estamos haciendo, por ejemplo, con el tema de la Reforma de Pregrado, el tema del MECESUP, del cambio de mallas.
Pero quiero insistir, aquí no se trata de autocomplacerse por las cosas que están pasando, ciertamente hay dificultades orgánicas. Algunos centros de estudiantes están más consolidados que otros, ciertamente sería mejor que todos estuvieran consolidados de la misma forma.
¿Continuará siendo un trabajo de la dirigencia de esta facultad?
Espero, los próximos años, cosa de no retroceder más en este ámbito y profundizar cada vez más los canales de participación y de articulación entre las instancias que permiten unidad.
La siguiente pregunta la hizo Andrea Baeza, y dice: según lo que hablamos hoy (que era un día 25 de agosto) ¿Qué estrategias debería desplegar el CECSO para acercar e integrar a los estudiantes que no se desempeñen activamente en política estudiantil para que no sean los mismos prácticamente, los que mueven la Facultad?....Podrías decir también qué hablaron “hoy”.
Tuvimos una conversación interesante con ella, yo no la conocía, ella se acercó al centro de estudiantes e intentamos desentrañar por qué la mayor parte de las veces en las asambleas y demás instancias de participación en la facultad, participan la misma gente que históricamente lo ha hecho y cómo eso mismo obstaculiza que aquellas personas que no lo han hecho antes se integren a la discusión. Yo creo que si alguien tuviera la receta, estaríamos en un excelente pie para vanagloriarnos de los avances y desarrollos de nuestras conciencias, digamos. Pero no es así. A ver, ¿qué es lo que creo que hay que hacer? Prefiero comenzar diciendo qué es lo que no hay que hacer. Creo que no hay que denostar a los compañeros que se organizan bajo diferentes intereses e iniciativas de manera alternativa. ¿A qué me refiero? No hay que denostar a la gente de Miércoles, por ejemplo, que hartas críticas han salido. No hay que denostar a Aurora de Sociales, que también han sufrido críticas. Porque o sino continuamos en el camino de que predomina la critica de aquellos que ni siquiera son capaces de organizarse para instalar un discurso o ir a pegar un papel en el baño. Si bien, claramente, la tarea política no se reduce ni se limita a pegar un papel en el baño o hacer una intervención artística, si es un paso primero que hoy día es necesario. Por lo tanto, ¿Qué hay que hacer?, dentro de las malas ideas que uno puede tener, dado que como repito, no hay recetas, es encontrar en la diversidad de intereses, temáticas comunes bajo las cuales se pueda generar trabajo unitario. Por ejemplo, la gente de miércoles en su momento, al ver el estado de poca participación del primer semestre, se nos acerco y nos planteó como ellos podían trabajar con nosotros para poder potenciar y motivar a los estudiantes a entrometerse en la vida política de la facultad, a cuestionarse de los procesos que estaban sucediendo etc. Si esas iniciativas no existieran, ahí uno si podría decir que “esto es terrible” o “un estado de la debacle de la participación estudiantil”, y aun así, son criticadas por aquellos mismos que reclaman por participación, y a mí eso me parece que es un error.
Aceptando que la política de izquierda en la U está en franco estancamiento, a tu juicio, que orientaciones debería tomar la izquierda para avanzar en construir organización y levantar movilizaciones que cumplan objetivos de transformación significativos para el pueblo
A ver, yo creo que hoy día la izquierda, dado su escenario de fragmentación también, no podría identificarse bajo demandas transversales. Hay muchos grupos que se dicen de izquierda pero todos elevan demandas distintas. Apuntan algunos a cuestionar el estado actual de cosas y otros a sostener. A mi juico la izquierda es la que intenta subvertir el estado actual de cosas, que intenta agitar una conciencia crítica a las relaciones sociales actuales digamos, a las relaciones de poder actual, a las formas de las instituciones en la sociedad actual, y por lo tanto, yo creo que la forma de agitar movilización no es articulándose con los poderes instituidos, jugándoles el juego a aquellos que hoy día establecen la forma de las relaciones sociales en Chile, sino simplemente, agitando el malestar que esta realidad provoca en la mayoría de la gente; provoca en la mayoría de la gente, en cuanto la mayoría son y serán los trabajadores y considerándonos a nosotros como parte de esa mayoría, ya que somos estudiantes de una universidad que se piensa publica no siéndolo precisamente en su orientación ni tampoco en su constitución material de financiamiento, únicamente anclada a la burocracia del estado y nada más. Nosotros también padecemos este sistema, aunque de una manera diferente como la padece la mayoría de la gente, eso está claro, pero tenemos que comprender que lo intereses por los cuales nosotros debemos articular una política, desde la izquierda, no son distintos a los intereses por los cuales se debe articular una política de izquierda desde todos los campos del tejido social, los intereses de los trabajadores no son distintos de los intereses que debieran motivar una lucha política al interior del campo universitario, esa es mi respuesta
¿Cómo evalúas la gestión que ha llevado el CECSo este año? ¿Cuáles han sido las mayores dificultades y qué criticas podrías realizar al respecto?
A ver, la gestión del CECSo de este año ha estado colmada de altibajos. Por un lado, un tema que ha cruzado todo el año político, ha sido el tema de la participación. Cómo hacer para, luego de una movilización del año 2008 que reventó al movimiento, cómo rearticular a los estamentos desde esa realidad. Ha sido una tarea difícil, que en el primer semestre se vio mucho mas dificultada de lo que se está dando ahora, ya que no había coincidencia política entre quienes ejercen la dirigencia, por un lado desde el Centro de Estudiantes de la Facultad, por otro lado entre los Centros de Estudiantes por carreras, y por otro lado entre quienes detentan el cargo de delegados de curso. O sea, no había posibilidad de concordar en una línea política, cuestión que repercutía en la baja participación y bueno, en fin, ese fue un tema de conflicto que hasta el día de hoy estamos trabajando y hemos podido llevarlo adelante, con la mayor celeridad y sin apurarnos innecesariamente para después tropezarnos innecesariamente. Otro tema critico de la gestión de este año y que nosotros hemos elevado una autocrítica correspondiente, ha sido el manejo de la nueva política de acceso del Departamento de Psicología. Ahí hubo errores de parte nuestra y de parte mía en particular, se malinterpreto por parte de algunos profesores lo que nosotros planteamos en el Consejo de Facultad aquella vez y que por suerte luego fue resuelto a través de conversaciones posteriores y pudimos comprender que si bien nuestra posición era de una crítica, que no negaba el aumento de matrícula, no nos oponíamos a cuestionar y transformar las lógicas de acceso sino todo lo contrario, nuestra moción siempre fue, cómo somos capaces de que las formas de acceso nuevas, sean realmente nuevas y no sean un mero maquillaje de lo que actualmente existe y bueno, a eso se le suma lo que decía anteriormente. Nosotros durante todo el primer semestre intentamos dar la discusión de los temas estructurales del sistema de educación superior, acceso, financiamiento, organización etc. Es decir, acceso estuvo siempre, desde marzo, como tema de discusión, pero lamentablemente por lo que decía antes, por la poca conexión y posibilidad de trabajo político con las demás instancias de la facultad, no se llevo adelante. Eso nos pilló en un escenario mal parados, sin elaboración y pese a las articulaciones coyunturales que pudimos realizar con los Centros de Estudiantes por Carrera, de la comunicaciones que yo pude tener con el CEDEPSI, para ver cuál era la posición a ir a expresar al consejo de Facultad, sucedió lo que ya todos sabemos, errores de comunicación, errores de elaboración, errores de coordinación, y que han sido asumidos por cada una de las entidades a las que le cabe el zapato, tanto al Departamento de Psicología, como a nosotros como mesa directiva del Centro de Estudiante, como a los Centros de Estudiantes por Carrera. Sobre lo demás, yo creo que la gestión digamos, cumple relativamente las expectativas que nos propusimos, en términos de velar por la articulación de la comunidad local y la comunidad de campus, en este momento, a propósito del proyecto Bicentenario por ejemplo, estamos trabajando codo a codo con los funcionarios del campus, así también con los funcionarios de la facultad con quienes nos reunimos periódicamente y establecemos los lineamientos a seguir, y pensamos, ciertamente, continuar en este camino de rearticular la comunidad a través de ciertas instancias de discusión que pretendemos parar durante los próximos meses que nos quedan de gestión, que hemos llamado los conversatorios bi-estamentales -esa tarea también la pudimos hacer en el primer semestre a través seminario de financiamiento y acceso por ejemplo- con el trabajo conjunto con académicos y bueno, ciertamente los objetivos que uno se plantea a la hora de comenzar una gestión no son alcanzables en un año de gestión, son alcanzables en la medida que se sostengan en el tiempo por un periodo prolongado, yo espero de que sea también la apuesta de aquellos que este año disputen el CECSO como espacio de conducción, porque hasta el momento ha sido difícil rearticular a la comunidad y no estamos satisfechos con lo que hemos podido hacer hasta el momento, pero creemos que vamos bien encaminados a paso firme.
Como ves el futuro político para sociales del próximo año.
Mi respuesta va a ser breve porque ya he mencionado las cosas fundamentales al respecto en las respuestas anteriores. Yo, sin ánimo de hacer política ficción, lo que puedo decir es que asumiendo el escenario de desintegración en el que nos encontramos al principio de la gestión y de la cual todavía persisten en muchos de sus rasgos, si el próximo CECSo no entiende la necesidad de impulsar una política unitaria, no veo manera de avanzar, así de simple. Si la próxima conducción de esta Facultad impulsa un quehacer político sectario, es decir, somos nosotros como colectivo o no es nadie, estamos destinados a reproducir las lógicas que nos han tenido agobiado en el quehacer político desde que recordamos, los que hemos estudiado en la Facultad durante algunos años. Lo otro seria hacer política ficción
Las siguientes dos preguntas las realizó Diego Corvalán. ¿Qué fin persigue la reforma de estatutos?
De partida yo creo que repensar la organización es una necesidad constante y hace micho tiempo que no la hacemos. El estatuto actual lleva ya varios años y nos hemos sido capaces de volcarnos hacia nuestros estatutos y corregir aquellas formas que hoy día no nos permiten avanzar en el desarrollo de la política y la participación, y por lo tanto, la apuesta ante la reforma de estatutos, es a poder destrabar aquello que está constituido por trabas, aquello que hoy se presta como estructura formal de Centro de Estudiantes para el ejercicio de política sectaria, insisto, para que por ejemplo, un colectivo particular alcance el Centro de Estudiantes y que durante toda su gestión, el resto de los colectivos para disputar el Centro de Estudiantes el próximo año, se dedique a sabotear el trabajo, me parece que es nefasto y que no nos va a permitir avanzar. Lo que la reforma de estatuto persigue, es ser capaces de traer un diagnostico mancomunado, dar con las formas orgánicas que nos permitan hacer que las responsabilidades de la conducción política del espacio sean compartidas por la mayor cantidad de estudiantes organizados, es decir que la estructura misma nos fuerce a hacer alianzas, cosa de que verdaderamente haya un proyecto político sustentado detrás y pueda llevarse a la práctica, sin ser repetidamente boicoteado, por aquellos que apuestan en próximos periodos ocupar ese espacio de conducción. Ahora, dificultades, peleas y diferentes formas de conflicto político al interior de la Facultad van a exigir de todas formas, y está bien que existan, por lo demás. Si no, esto sería digamos la normalización del estudiantado de la Facultad. Discrepancias deben existir, pero esa discrepancia debe asumirse, digamos, con el deber de luego de la discusión trabajar unitariamente. En el fondo, diferencias pueden existir, lo que no puede existir, a mi juicio, y que ojalá termine en este momento con el estatuto actual es que lo que prime sea el sabotaje en desmedro del trabajo unitario.
Y tu crees que ese problema se soluciona a través de una reforma a los estatutos o de un problema más profundo.
Yo creo que el problema ciertamente es profundo y sobrepasa a este tipo de reforma orgánica, pero sí creo que las formas orgánicas determinan e inciden bastante en las formas en que se relacionan los estudiantes en un espacio. Ciertamente el problema no se agota en el estatuto pero una de las formas se enfrentarlo sí es juntándonos sobre esta carta de organización que tenemos transformándola para la profundización de la participación y el desarrollo de la misma.
Y la otra que hizo Diego: Qué opinas respecto de las dos propuestas de asignación de recursos de los Fondos DAE.
Yo creo que ambas propuestas tienen pros y contras, y ambas sostienen como tesis fundamental que lo que sostiene el conflicto en la repartición de fondos es la insuficiencia de los fondos. A mi juicio, una propuesta de fondos concursables con la repartición de presupuestos al interior de la facultad tiene una mejor evaluación de mi parte en cuanto se preste más a la participación del estamento. Creo que la discusión que se ha dado respecto de las dos opciones, de las dos propuestas que existen ha sido muy interesante, hace tiempo que yo no veía que los cursos, las carreras, la facultad en general discutiera cómo pensamos que es mejor repartirnos la plata. Por lo general eso venía dado y luego ejecutado el acto venía la crítica. Este año se ha prestado para ese tipo de participación. Yo pienso que es más deseable que un fondo concursable, es un presupuesto participativo, que sigue la lógica de lo que decía antes. Ahora, también comprendo que el vuelco de los fondos concursables a los presupuestos participativos no es de un día para otro, que a fin de cuentas existe todo un historial de las formas que nos hemos dado para repartirnos los fondos.
Yo aspiraría a que progresivamente fuera apuntando hacia allá y que la forma de repartición de recursos fuese cada vez más democrática, que cada organización pueda obtener los recursos necesarios ya que las organizaciones que tal vez aspiraron a ciertos fondos y recibieron más de lo que necesitaban fuesen lo suficientemente responsables, en consideración de que los fondos no alcanzaron para todos, de poder compartir con aquellos que no lograron la votación necesaria llevaran adelante su proyecto. Es decir, en una lógica de cooperación. Me parece de la opción de esta instancia deliberativa tiene aspectos interesantes, de que se presta para una colaboración, aun con todas las criticas que uno pudiese elevar al respecto de que se pasa por alto el problema de la voluntad del estudiantado expresado en la votación, es una crítica también atendible y legítima.
Yo apostaría que fuese una repartición de fondos en base a cooperación y en base a la responsabilidad de cada una de las organizaciones sociales que se disputan esos recursos.
¿En qué medida las políticas sociales son una herramienta que responde a las problemáticas internas de hoy, como Facultad.?
Yo creo que la política del CECSo a los múltiples intereses estudiantiles, sus preocupaciones cotidianas y necesidades. Ahora bien, nuestra orientación política parte de la premisa que la solución de nuestros problemas como estudiantes no se resuelven al interior de facultad, a través de una política gremial… a qué voy. El estudiante de la facultad, es legítimo que eleve demandas respecto de su vida cotidiana de que no existe suficiente espacio por ejemplo, para el estudio o la dispersión, de que no existe la suficiente estructura o que la calidad docente no es la que uno esperaría. Ahora, hay que comprender de que ninguna de esas problemáticas es posible solucionar al interior de la facultad, como si fuésemos un ente aislado y que articula sus propias políticas sin nexo al resto de la institución. Las posibilidades de transformar aquellas cosas más básicas, que hoy día provocan malestar al interior de la facultad al estamento estudiantil, están en estrecha relación con políticas que sobrepasan a la Facultad y a la Universidad. Por lo tanto, yo creo que hay que saber apuntar al origen de donde vienen aquellas políticas expresadas en legislaciones, por ejemplo, que determinan el estado de cosas al interior del espacio de Sociales.
Hoy día, por ejemplo, estamos trabajando desde el frente de Bienestar, el Fab, que lo está haciendo muy bien, está trabajando en un catastro, donde se pretende dilucidar cuales son los requerimientos, las demandas de este espacio, de esta facultad, en todos los ámbitos, en que participan, en qué no, qué les gusta, qué no, cómo es su vida académica, su vida familiar, cuales son las dificultades que se interponen para poder estudiar de buena forma, etc. Muy importante para tener en cuenta para llevar una política al interior de la facultad, es una politica de Bienestar. Pero sabiendo de que esa política de Bienestar no puede quedarse encerrada en las cuatro paredes de Sociales. A lo mejor podemos solucionar que acá hayan más computadores pero el problema de la infraestructura de la Facultad y de la Universidad en general, que depende del presupuesto de la Universidad, que depende de los recursos que el Estado derive a las universidades públicas y etcétera, es necesario de reconocer para poder establecer una política que sobrepase lo gremial.
Estamos llegando al final de las preguntas, quedan 5. La siguiente pregunta es una pregunta personal y dice: qué diferencias políticas te llevaron a decidir renunciar a la militancia de las Juventudes Comunistas.
Para responder esta pregunta es necesario dar cuenta de toda una historia de militancia que he tenido, que son varios años, al interior del partido. Desde el inicio de mi militancia siempre elevé cuestionamientos a la forma de llevar a la práctica lo que se establece como política de Revolución Democrática desde el Partido Comunista. Porque la política de revolución democrática la entiendo como aquella práctica política que apunta a que en cada espacio donde esté inserto un comunista se va a velar por que los habitantes de esa institución se aproximen a detentar el poder al interior de esa institución. Es decir, democratizar espacios. Por eso es que peleamos por la triestamentalidad, por eso es que peleamos por la democratización en todos sus niveles. Así lo entiendo yo. Ahora, cómo se lleva a la práctica, a nivel de la política nacional, sobre todo, no es precisamente como yo la pienso o como se expresa en el mismo programa, a mi juicio. La política de revolución democrática ha derivado en la disputa de cargos de representación (--pésimas--) a la gente que habita esas instituciones. No importa si hay movimiento estudiantil o no, hay que integrar la FECH, por ejemplo. A mi eso me parece que no es correcto, me parece que es la lógica inversa. Bueno, eso es respecto de la crítica a la política del partido en general, que por lo tanto es la crítica a la política de la Jota, que lleva la línea del partido.
En segundo término, la política de alianzas que se ha desplegado, tanto a nivel del partido como de la juventud. Ciertamente, cuando uno hace política, tiene que hacer alianzas tácticas en función de objetivos tácticos. Lo equivocado es cuando esas alianzas tácticas, que son a fin de cuentas instrumentales para dar un nuevo paso en la estrategia, pasan a distorsionar la política de un cuerpo partidario que se piensa revolucionario. Es decir, cuando la política de alianzas se establece con los sectores liberales que hoy día sostienen el modelo, cuestión que hace que el colectivo que se piensa colectivo revolucionario termine siendo un engranaje más que legitima el estado actual de cosas. A mi me parece que eso es un error y que la instrumentalización táctica, que ciertas alianzas por periodos específicos no deben distorsionar la línea política de izquierda revolucionaria, ni menos acentuar a nivel de la ideología un conformismo de la gente respecto de la realidad actual.
Esto se ve ejemplificado, por ejemplo, a nivel nacional, con lo que sucedió en la movilización de los trabajadores de la CUT este año. La movilización iba en auge, los funcionarios públicos estaban más movilizados que hace unos años, hace años que no veíamos una movilización tan fuerte y sin embargo, en alianza con el Partido Socialista, es decir, con grupos ligados al gobierno se hace decantar la movilización en un “acuerdo nacional por el empleo” que hace ver a la gente de que es posible lograr acuerdos entre empresarios y trabajadores y dejarnos a todos contentos. A mi me parece que hubo mal manejo de la situación y que ese tipo de situaciones se replica al interior del campo universitario. La Jota Universitaria en este momento, cuestión que viene haciendo desde hace un tiempo, pero en este momento particular, aliada con sectores francamente liberales, neoliberales, los hermanos chicos de la concertación, la Nueva Izquierda Universitaria, está elevando como tesis y quiere hacerla cursar a través de la instancia congresal que en este momento está dándose, de que lo público es posible identificar a través del sentido de las instituciones. Es decir, de que las universidades privadas puedan tener sentido público en función de ciertos criterios a cumplir y que en función de que se distingan como públicas, el estado tiene que responsabilizarse financieramente de ellas. Es decir, profundizar la lógica de la subvención estatal al privado, a la que tanto nos enfrentamos en la movilización contra la LOCE y luego contra la LGE.
Ese es el error que yo veo al interior de la elaboración política al interior de la Juventud en la Universidad. A mi juicio, esta es la línea de Brunner, de la Concertación. el movimiento desde Crispi, presidente de la FEUC, parte de la Concertación, ligado a la Nueva Izquierda Universitaria, aliada con la Jota, no estan haciendo mas que lograr que este movimiento social legitime lo que actualmente existe y lo profundize. Lo que con un compañero pudimos identificar hace algún tiempo como la profundización de la contrareforma neoliberal. No es ninguna reforma, sino que la profundización de la contrareforma de lo que hubo luego de la década de los 70. Y aquellos que nos salimos de la jota, creo interpretar a mis compañeros también, en esta oportunidad, no estamos dispuestos a ser parte de un proyecto que profundiza y legitima el estado actual de cosas, sino de uno que apunte a revertirlo. Y no es un planteamiento principista ni sobre ideologizado como algunos han dado cuenta o han querido elevar para conservar la política al interior de la organización, sino que simplemente se basa en otro análisis y en otro quehacer que debieran tener las organizaciones revolucionarias en nuestro país actualmente.
Por todo lo anterior, mi salida de la jota debe entenderse como una renuncia en base a una crítica a la actual política de la organización. Ahora bien, esta crítica no deriva en cuestionamientos sobre la necesidad de un partido, y en eso hay que ser enfáticos. Nosotros comprendemos que la herramienta partidaria es fundamental para el alcance de los objetivos estratégicos del movimiento popular. Un partido que se plantee una estrategia revolucionaria y desde allí elabore su táctica, con la mayor democracia interna y unidad en la acción política.Nuestra tarea por lo tanto es pensar en la forma de construir ese instrumento.
Ahora corresponde a una tanda de preguntas que clasificamos como “preguntas jugo”. Igual hicimos una especie de filtro pues habían ciertas preguntas que no contaban con el requisito de redactarse en el marco del respeto y por tanto, no las realizaremos. Sin embargo, habían algunas que en estricto rigor no atentaban a tu integridad como persona, y por tanto, las haremos igual. Entonces…
¿Qué es ser proletario? A partir de tu experiencia
Bueno, a partir de mi experiencia yo no podría decir que es ser proletario. Yo creo que muy pocos de los que estamos acá en esta facultad podríamos decirlo, si no ninguno. Por la composición social de la Universidad es que digo lo anterior. Acá la mayoría son gente que nació y se educó en función de determinados privilegios sociales que son de minoría, y por lo tanto no podrían comprender la vida del proletariado, si uno quisiese usar esa palabra. Yo personalmente, si bien el concepto de “proletariado” tiene toda una carga histórica y teórica que es sumamente importante de seguir comprendiendo, preferiría usar el concepto de “trabajadores” que abarca una mayor cantidad de gente, diversidad de formas de trabajo que existen hoy en día.
Yo creo que si bien no somos proletarios, muchos de nuestros padres son trabajadores, los míos lo son. Te creo que la mayoría de los padres de quienes están en esta facultad trabajan por un salario, por un sueldo a diario, y por lo tanto es necesario comprender allí que el “proletariado”, o la causa de los trabajadores, no es ajena al universitario, ni de nosotros mismos. Está más cerca de lo que creemos. Cuando hablamos de la señora Juanita, creyendo que está tan lejos de la Universidad, cuando nos preguntamos que pensará, resulta que la Sra. Juanita está acá, limpiando el water, barriendo el pasillo, y viendo como nos desplegamos acá en la Universidad. Por eso insisto, nuestra elaboración política no está ajena a la causa de los trabajadores, no hay una contradicción de clases entre estudiantes universitarios y trabajadores, sino que justamente, todo lo contrario. El movimiento universitario debe comprender, más temprano que tarde, que si bien no somos la vanguardia ni el punto de inflexión en la estrategia revolucionaria, si somos un importante sector social que debe estar de lado de los trabajadores para la transformación social.
La siguiente pregunta es: ¿Qué opinas de plataforma colectiva?
En primer lugar, no sé que tan colectiva es esta plataforma. Ahora bien, saludo a cualquier intento de organización estudiantil. Espero que este grupo no replique las formas de trabajo que acostumbramos a ver en los colectivos, donde la tendencia es al sectarismo, es decir, la tendencia de considerar a otras organizaciones como necesariamente enemigas, sino que tenga un proyecto de unidad en el campo de la izquierda, entendiendo unidad, insisto, como la necesaria articulación en base a objetivos comunes, cuestión que no significa ocultar la diferencias que legítimamente existen. La unidad no como un fetiche, sino como una demanda de la realidad actual.
¿qué opinas respecto a que los Surdos y los Autonomistas terminaron pegando carteles postmodernos en los baños? ¿crees que esta es una nueva forma de hacer política?
Yo primero pondría en duda que son los Surdos y los Autonomistas. Tengo en medio, es más, que no son los Surdos ni los Autonomistas. Si se refieren a las compañeras y compañeros que se organizan en Aurora de Sociales, me parece que es una forma de trabajo sumamente válida, que merece respeto. Me parece que tildarla de postmoderna, para deslegitimar su trabajo es una irresponsabilidad. Y no tengo nada más que saludar y aplaudir cada vez que un estudiante pegue un cartel en el baño instalando cuestionamientos, haga una intervención artística por ejemplo, levanta una asamblea o una organización de distinto tipo. Creo que esta respuesta ya está dada en las respuestas anteriores, cuando mencioné que lo que no hay que hacer, es justamente esto: denostar a la gente que hace algo.
La ultima pregunta, la mejor para el final: Si en el “cachipún” fueras tijera, en términos políticos intrafacultad: quién o quienes serían piedra, y quien o quienes, papel?
En primer lugar, debo agradecer la pregunta, en la medida que abre un espacio para decir un par de verdades.
Concretamente, papel creo que son aquellos personajes que pensándose de izquierda - pensándose comunistas - se encuentran hoy defendiendo y apostando a legitimar el modelo, aclarando que no son todos, son solo algunos. Lamentablemente, eso si, estos personajes tienen suficiente poder dentro de la organización como para poder conducirla a estos fines. Papel, porque intentando hacer cursar estos planteamientos por el CECSo, simplemente no pudieron.
Piedra, diría que hay muchas, y son las que a diario golpean al movimiento, o las que evitan que logre surgir el movimiento. Son precisamente aquellos que sostienen este orden de cosas, a través de sus nichos en el nivel económico, su representación en el orden político, y para identificarlos en el campo universitario y particularmente en la facultad, serían aquellos que, como dije antes, pensándose de izquierda, se dedican a sostenerlos en estos lugares.
Por lo tanto aquí se arma una paradoja: aquellos que podemos identificar como piedras, constituyéndose como obstáculos, terminaron siendo de papel.