Cuando Wikisociales comenzó sus transmisiones hace ya harto tiempo, se planteó la necesidad de contar con un espacio, obviamente construido entre todos, para construir un artículo sobre la Historia de la Facultad. Ahora, ¿cuáles vendrían siendo los alcances de tal Historia? Realizar un articulo que abarque todo y cada uno de los detalles es complicado, a veces innecesario. Aun asi, lo que vaya a ser necesario o no contar no será determinado por quien está escribiendo esta introducción, sino por todos nosotros quienes habitamos este castillo con palomas cagando de arriba.
El año 2008, con el objetivo de dotar de un contenido mínimo a este ambiciosa sección, unos intrépidos del equipo de Wikisociales fueron a entrevistar a viejos y nuevos cracks que pasaron por esta Facultad. Muchas de las cosas que hoy vivimos se repitieron en el pasado, con distintos estudiantes, profes, funcionarios, rectores, decanos, y de ello se pueden sacar algunas enseñanzas. Lo que aparecerá al principio acá es un menjunje entre lo que se obtuvo de las entrevistas y de otras fuentes. Depende de todos nosotros ir completando este espacio y dotarlo de discusión.
Al final, lo que va a importar, tanto como que todos podamos editar acá y decir lo que creemos que pasó o lo que es necesario recalcar, es poder darle a este artículo el carácter de insumo y recurrir a él cada vez que sea necesario reflexionar sobre las decisiones que día a día vamos tomando en nuestros espacios de decisión o simplemente cada vez que nos de la gana conversar sobre aquello.
La invitación está hecha, para que lean, editen, discutan, etc.
* Nota aparte: esté articulo comienza con el año 2004. por supuesto, el articulo irá expandiendose hacia atras y adelante en la linea del tiempo, pero por el momento por razones de tiempo vamos a incluir lo que salió publicado en el primer número de la "Revista Puente". Si quieres aclarar ciertas cosas que has leido acá, o complementar con nueva información, o contar tu experiencia durante los años que habitaste nuestra Facultad, hazlo sin problemas. Si tienes fotos, agregalas!!!
Un año que comienza con el presidente FECH Luis Felipe San Martín (de una lista independiente, que terminaría siendo de Derecha). En Sociales, tenemos como Presidente del Centro de Estudiantes a Víctor “Perno” Orellana, estudiante de tercer año de Sociología y militante de la SurDa en aquél entonces. El resto del equipo lo componen Camila Oda (Psicología), Diego “Vietnamita” Rodríguez (Sociología), Javiera Aracena (Psicología), y Valentina Álvarez (Antropología). El campo político esta cubierto por la SurDa, Andamios, FEL, el CUAC, colectivo Lindo y una incipiente JJ.CC. La revista “Macondo”, de una enorme trascendencia, que produce más de un suspiro de añoranza en los actuales viejos de 5º año para arriba, está en su momento peak. Así comienza nuestro año.
Hay que entender, en primer lugar, el contexto que se vivía en la Universidad. La Chile vivía una crisis económica grande. Las formas de Crédito Universitario no daban abasto para la cantidad de alumnos que lo requerían. Además, muchos de los egresados que debían pagar esos créditos, no lo hacían, y la Universidad empezó a presentar déficit en el retorno de ingresos al Fondo Solidario que aportaba el financiamiento para quienes solicitaban la ayuda económica en la Universidad. El, en ese entonces, Rector Luis Riveros, famoso por su pintoresca corbata de humita, decide tomar medidas en el asunto, lo que implicaba aumentar el pago anual de los aranceles (¿no les suena familiar?), más un nuevo plan de Crédito Universitario. Ciertamente, el cuerpo estudiantil concordaba que se debía hacer algo para detener esta situación, sin embargo, había problemas de conducción a nivel de Federación que entrampaban la discusión, impidiendo que se hiciera algo. La mesa de la FECH se componía, aparte de San Martin, de Sandra Saavedra (JJ.CC.) y de Rodrigo "Patolin" Henriquez de Estudiantes de Izquierda (EE.II.). Durante el periodo de movilización contra "la minuta" (que establecía un crédito de la U paralelo al Fondo Solidario), la toma de la Torre 15 de los "mechones" pasó a ser conducida por la Jota, San Martin empezaba a quedarse solo y la minuta quedaba sin efecto luego de aproximadamente 1 mes de movilización.
Hay un paréntesis que merece atención aquí. No se puede negar que la Comunidad Universitaria, de una manera u otra, estaba en shock: por primera vez en la historia, gana la Federación la fracción de Derecha de la U. Nadie se la cree. Todos se apuntan con el dedo y/o hacen mea culpa, al menos entre las tendencias de Izquierda que habían presentado lista para aquellas elecciones: Las Armas de la Crítica (LAC), el MIR (¿renovado?), los Estudiantes de Izquierda, las Juventudes Comunistas (JJ.CC), la SurDa y una lista fantasma, según dicen las versiones. En total 5 ó 6 sólo de Izquierda, y una de Derecha. Y gana la Derecha. Algunos dicen que, al haberse fraccionado la fuerza de izquierda en 6, se dio ese resultado. Otros agregan que es porque simplemente la Izquierda en ese entonces no construía, por lo que la tendencia de los votantes se movió hacia algo ‘nuevo’. La verdad es que, ante ello, muchos (sino todos) pretendían enfrentar el liderazgo de San Martín en todo momento. Eso fue evidente desde el primer pleno de Federación que se llevó a cabo, y en publicaciones en contra de la gestión de San Martín. Incluso, se llegó a llevar a cabo un proceso para su destitución, en momentos en que se tenía tomada la Torre 15. Lo que, ciertamente, entrampaba aún más la ya precaria coordinación estudiantil, y la respuesta inmediata a las medidas de Rectoría.
Volviendo a lo nuestro, mientras todo este embrollo a nivel Universitario ocurría, la Facultad vivía un proceso paralelo, aunque no excluyente. En términos académicos, la cosa era peor que hoy en día: los profesores faltaban a clases de manera reiterada, con un único aviso escrito con lápiz pasta en una hoja de cuaderno pegado en la puerta de la sala (cosa que aún se ve… pero mucho menos). La calidad de las cátedras era mediocre. El desorden en los departamentos era notorio. Además, existía la llamada Fundación, institución independiente de la administración universitaria, que desarrollaba y financiaba proyectos, a grandes rasgos. Quien dirigía tal espacio era López, profesor de Sociología, al que un par de años después se le acusa de malversación de fondos para la realización de proyectos, evidenciando la pérdida de 100 millones de pesos de las arcas de la Facultad. Sumado a los problemas anteriores, está la situación económica que también afectaba a la Facultad, tanto por el asunto de los créditos como por las turbias condiciones de la Fundación.
A razón de toda esta serie de problemas internos, ese año el decano Durán implanta el llamado “Proyecto de Reestructuración de las Carreras”, que se traducía en una renovación de la planta académica, las mallas y los perfiles de cada una de las cuatro carreras de la Facultad. Este asunto causó un gran revuelo en la comunidad socialina, tanto para estudiantes, que veían la oportunidad perfecta de echar profesores malos y mejorar sus mallas, como para el estamento académico, que, por un lado, veía amenazada sus plazas, y por otro, también veía una oportunidad para mejorar la calidad de las disciplinas.
Pero, ¿qué pasaba con la participación de los estudiantes en ese entonces? El movimiento estudiantil de la Facultad recién venía intentando recuperarse de una profunda depresión, un descontento enorme con la política, que venía desde el 2002, cuando se vio desgastado en una toma larguísima. La participación se caracterizaba por ser segmentada (sólo unos pocos), las asambleas no superaban las 30 personas, eran resolutivas y no habían estatutos; no existían los CC.EE por carrera, como tampoco la figura de delegado, asamblea de curso y/o asamblea de carrera. Según la opinión compartida de múltiples fuentes, la calidad de la discusión en los pocos espacios que había para hacerlo era la misma: discursos sobreideologizados, donde era válido argumentar con citas de Lenin, Marx o cualquier otro teórico, enfermantemente lateras y largas y, ciertamente, improductivas. Los espacios sociales que funcionaban era Macondo, una radio que funcionaba en el CECSo, que en aquél entonces estaba ubicada en la actual Fotocopiadora del Chuncho (puerta al lado de la actual oficina del CECSo), un colectivo ecológico, y una que otra iniciativa de educación popular. Ese era Sociales a principios del 2004.
Durante ese año, y en el marco de las movilizaciones por los ya mencionados problemas de financiamiento y académicos, se comienza a generar lo que ha sido denominado por algunos como “cambio cultural” y por otros como “amarillismo”. Por primera vez, se genera la figura del delegado por curso, como figura que facilita la participación y discusión de todos los estudiantes, desde las bases y de forma directa. Se comenzaron poco a poco a hacer asambleas por curso en lugar de las deslegitimadas asambleas de Facultad. La organización de la Facultad se profundiza, y aparecen variadas comisiones para responder a cada una de las aristas necesarias en esta movilización.
Están las comisiones de presión externa e interna, que se encargaban de ir generando iniciativas de movilización para causar presión tanto dentro como fuera de la Facultad y la Universidad; comisiones académicas para desarrollar debates y documentos en torno a la reevaluación de las carreras; comisiones de entretención, que organizaban eventos para la comunidad; entre otros. Es en este año donde aparecen formas alternativas de movilización, superando o innovando las marchas, paros y tomas. Estuvo la famosa toma de CODELCO, del Banco Central y jornadas de propaganda en el Metro. También aparecieron ideas como la marcha por el lecho del río Mapocho, soltar ratones y bombas de olor en los bancos, entre otras cosas. Cada uno sabrá cómo evalúa tales iniciativas, algunas buenas y otras no tanto, pero nadie puede negar que fueron intentos por renovar las formas de movilización.
En cuanto a las comisiones académicas, éstas realizaron un trabajo exhaustivo de análisis y debate de sus carreras y los temas que se ponían a la palestra. Como ya se mencionó, hasta entonces el único medio de participación eran las asambleas de Facultad, y solo unos 30 personajes asistían. Todos ellos, estudiantes que se desenvolvían en política. Con la aparición de estas comisiones académicas, un nuevo perfil de estudiante entra a la discusión y participación política: los denominados “ñoños”. Por primera vez este grupo de estudiantes toma un papel activo en las movilizaciones, diagnosticando problemas de ámbito académico, liderando discusiones y generando documentos.
En cuanto a la entretención, también genera sus innovaciones. No sólo en función de esta comisión, sino que en el diario vivir de la facultad, cambian las formas de interacción y entretención entre estudiantes. Llega una mesa de ping pong. Los antiguos carretes de facultad, las llamadas “peñas”, que se hacían en el Casino, donde tocaban canciones de Silvio o Víctor Jara, son cambiados por las llamadas fiestas “Bananeras”: carretes como hoy, con música bailable, luces, venta de comida y copete, entre otras cosas. Cabe agregar que la participación en todo ámbito de la Facultad aumenta considerablemente, de 30 tipos en una asamblea, a 80 personas trabajando por comisión, y asambleas tan repletas que debían utilizar el auditorio de Periodismo para llevarlas a cabo.
Lo drástico del cambio que se genera durante este año es innegable. Si este cambio fue positivo o negativo queda en la opinión de cada quién. A su vez, podemos ver que es en este año en donde una serie de problemáticas tanto económicas como académicas comienzan a florecer, situaciones que aún nos hacen eco hoy en día.